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| Más polígonos, pero pocas empresas nuevas tras el primer año de autovía |
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| Lunes, 02 de Marzo de 2009 00:00 | ||
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Mª ÁNGELES MORENO. Teruel "La autovía se nota, pero la crisis, mucho más". Así resume el alcalde de Sarrión, Narciso Martín, el efecto que en su municipio, en pleno corredor Zaragoza-Teruel-Valencia, ha tenido la finalización, hace ahora un año, de la autovía Mudéjar o A-23. El polígono creado en Sarrión al calor de esta infraestructura está vacío. El proyecto estrella, una planta de biodiésel, ha topado con la recesión económica y los recelos ambientales hacia este tipo de empresas. Más optimista, no obstante, se muestra el alcalde de Monreal del Campo, Jesús Allueva. En el polígono de esta localidad del Jiloca -con una larga trayectoria- se han instalado en el último año dos empresas nuevas, está pendiente la llegada de una tercera y otras dos han ampliado y modernizado sus instalaciones. A este impulso industrial que ha traído la autovía a su paso por la provincia hay que añadir la creación de otra área empresarial en Calamocha -aún en ciernes- en los terrenos del antiguo aeródromo, la instalación en Fuentes Claras de la industria Peguform, con 135 empleos, los proyectos de dos cementeras -en Torrijo y Concud- y la ampliación de una tercera en Santa Eulalia. Comodidad y rapidez El turismo es el sector que más claro habla de un cambio. La Oficina de Turismo de la DGA en Teruel capital registró un considerable aumento de visitantes desde que la autovía se terminó en febrero de 2008. En agosto de ese año vinieron a la Ciudad Mudéjar un 14% más de zaragozanos y oscenses y un 75% más de valencianos que en el mismo mes de 2007. En septiembre de 2008 el incremento respecto al año anterior fue, nada menos, del 70% en el caso de los aragoneses y del 60% en cuanto a valencianos. Sin duda, la comodidad, seguridad y rapidez que ofrece la nueva vía, que conecta Teruel con Zaragoza en una hora y media y con Valencia en apenas una hora, incrementa los desplazamientos.
Bajan los accidentes mortale Otro dato positivo que ha traído la autovía es la caída en picado del número de víctimas mortales en accidente de tráfico en el corredor Zaragoza-Teruel-Valencia. Se estima que con la puesta en servicio de la A-23 la cifra de fallecidos ha bajado a la mitad. Un dato significativo es que en el último año han muerto en accidente de tráfico en la N-234 (Sagunto-Burgos) un total de tres personas, frente a una única víctima mortal en la autovía, y ello a pesar del escaso tráfico que registra ahora la carretera Nacional."Con la A-23 hemos eliminado una de las maniobras más peligrosas que hay en circulación, que es el adelantamiento con vehículos en dirección contraria", explica el jefe de la Dirección Provincial de Tráfico, Federico García Buj. Con la autovía, la circulación ha experimentado modificaciones. Todo el tráfico de larga distancia se ha canalizado por la A-23 mientras que la N-234 (Sagunto-Burgos) -el antiguo corredor- se ha quedado solo con el tráfico local. Además, la terminación del eje ha supuesto un gran aumento del tráfico por la parte oeste de la provincia. Frente a los 9.000 vehículos diarios que registraba antes la N-234, el corredor Zaragoza-Teruel-Valencia soporta ahora una media diaria de 11.500. En tráfico pesado, la autovía ha captado, por término medio, 350 camiones al día. Áreas de servicio Este aumento del tráfico ha hecho que antes de que el Ministerio de Fomento licite las tres estaciones de servicio oficiales que corresponden al tramo turolense, siete municipios hayan promovido ya pequeñas áreas de descanso con cafetería-restaurante, gasolinera y pequeños comercios. Son Monreal del Campo, Cella, La Puebla de Valverde, Ferreruela, Calamocha, Caminreal y Formiche |



